¿Qué es el Internet del comportamiento (IOB)?

El Internet del Comportamiento o IoB (Internet of Behaviour) fue una de las tendencias tecnológicas que la consultora Gartner anunció para el año 2021. El IoB irá calando poco a poco más en las empresas y sociedad, impulsada también en parte por el avance de la tecnología 5G.

Esto supone un avance hacia la transformación del Internet de las Cosas o IoT al IoB, pero, ¿conocemos estos conceptos?

¿Cómo se ha pasado del Internet de las Cosas al Internet del Comportamiento?

Antes de continuar vamos a repasar algunos conceptos importantes, su funcionamiento y ejemplos prácticos.

IoT o Internet de las Cosas

Este concepto se refiere a los objetos cotidianos conectados a internet. Pero no solo hablamos de las cosas más sencillas como un portátil, sino que podríamos abarcar otros objetos como una nevera, un termostato o un aspirador. Gracias a esto pueden proporcionarnos datos sobre su estado o lo que les rodea para convertirlo en información útil y actuar en consecuencia. IoT se aplica a numerosos sectores como por ejemplo el de la salud, puede mejorar diagnósticos o tratamientos, ya que se puede conectar a distintos dispositivos que recojan información médica del paciente y compartirla con distintos centros médicos. Así podremos valorarla y tomar decisiones sobre el mejor tratamiento a pautar.

IoE o Internet del Todo

Con IoE damos ya un paso más. En lugar del internet de las cosas, ahora hablamos de cualquier ente, ya sean persona, animales, máquitas u objetos, para establecer conexiones de red más relevantes que nos permitan convertir la información relacionada ente ellos en nuevas posibilidades.

En este concepto se basan las ciudades inteligentes y si miramos concretamente a nuestro país, Barcelona es una de las ciudades que más fuerte ha apostado por este concepto. Un ejemplo muy básico lo podemos ver en Google Maps y como interactuamos nosotros con la aplicación para guiarnos a través de nuestro GPS. Otra funcionalidad de esta herramienta es establecer el volumen de tráfico de las carreteras utilizando la cantidad de señales de teléfonos móviles que están pasando por esa zona. De esta manera Google Maps puede ofrecer en tiempo real los atascos que se producen en determinadas ciudades gracias a los usuarios.

Otra de las aplicaciones de este IoE, sería el que se usa en las granjas inteligentes. En este caso el uso de determinados sensores en las ubicaciones de la propiedad o finca que puedan detectar temperatura, humedad, luminosidad o ruido y en los propios animales, que nos ayuden a datar la distancia recorrida, rutas a través del GPS, temperatura corporal y ritmo cardiaco. Esta información puede ser anilizada posteriormente y comprender algunos patrones sobre su seguridad, actividad o bienestar, e intervenir si fuera necesario. También esta información podría usarse posteriormente en la certificación de bienestar animal que usan algunas empresas ganaderas o bien para la certificación de denominación de origen a través de blockchain.

IoB o Internet del Comportamiento

El IoB proporciona información muy valiosa recopilada de los hábitos y comportamientos de las personas. Merece la pena hacer hincapié en el pronóstico de la consultora Gartner que considera que para el año 2023 las actividades individuales del 40% de las personas se rastrearán digitalmente desde IoB en todo el mundo.

Ahora bien, para entender IoB debemos considerarlo como una combinación de tres campos:

  • Tecnología.
  • Análisis de datos.
  • Ciencia del comportamiento.

Pongamos de ejemplo el uso que hace un individuo de una app (tecnología) sobre nutrición. En ella incluye todos los alimentos que toma a diario, así como la cantidad de agua, actividad física, alcohol consumido a la semana, así como el peso y altura. Estos datos sobre sus hábitos se analizan, y aquí es donde entra en juego la ciencia del comportamiento. Dependiendo de sus objetivos marcados en base a un peso determinado o a un índice de masa corporal o grasa, se establecen una serie de recomendaciones de hábitos alimenticios, de actividad física, hidratación y descanso, incidiendo así en su comportamiento y corrigiendo el mismo para mejorar su estado de salud.

Además, IoB trabaja combinando algunas tecnologías enfocadas directamente en el individuo como el Big Data, el reconocimiento facial o la geolocalización para conectar los resultados con los patrones de comportamiento.

¿Cómo influye Internet del comportamiento en el comportamiento del consumidor?

Hasta ahora hemos visto la evolución de Internet de las cosas al Internet del Comportamiento pero vayamos un poco más lejos y conozcamos los beneficios que obtendremos al influir en los consumidores:

  • Influir en el comportamiento de las personas: gracias a esta fuente se puede exigir al usuario el uso de ciertos elementos para cumplir con los protocolos o normas, como por ejemplo con la mascarilla.
  • Recopilación de datos: sin duda algo muy valioso, ya que nos permite conseguir una cantidad ingente de información de los usuarios que nos permitirá tomar decisiones después. Gracias a esto, mejoraremos la experiencia del usuario, esto lo podemos encontrar en las plataformas comercio electrónico donde se pide después una valoración del servicio con el objetivo de conocer las sensaciones del comprador y solventar posibles errores mediante un activo servicio de atención al cliente.
  • Ofertas personalizadas: hay distintas empresas que gracias a la recopilación de los datos del usuario personalizan las ofertas según sus propias necesidades. Un ejemplo pueden ser las compañías de seguros que centrándose en kilómetros recorridos y uso del vehículo hacen sus mejores propuestas al cliente.

El potencial del IoB está en recoger estos datos de comportamiento del usuario, relacionarlos con datos de otras fuentes, analizarlos y corregir, potenciar o personalizar comportamientos o productos como seguros de salud, automóvil o series de televisión.

Los obstáculos del IoB

La realidad es que al Internet del Comportamiento aún le falta mucho recorrido y hasta dentro de unos años no encontrará su máximo exponente. Por ello también conviene repasar algunos de los problemas con los que podemos encontrarnos:

  • Existe la duda o vacío legal, más allá de lo recogido en la RGPD, de hasta qué punto las empresas pueden recoger algunos de estos datos de comportamiento de las personas o usuarios. Además de ser algo muy difícil de controlar.
  • ¿Qué uso se da a estos datos?: esta es la siguiente cuestión. En el mundo actual, dónde se pretende proteger la privacidad de los usuarios. Solo nos queda confiar en que la empresa utilizará correctamente todos los datos recogidos usándolos solo para fines relacionados con la actividad indicada y evidentemente pensar que no serán vendidos a terceros, pero, como ya hemos indicado, esto es mera suposición y no hay nada que lo certifique y solo queda confiar.
  • Problemas de ciberseguridad: este problema siempre está presente y nadie nos asegura que no puedan ser objeto de ataques y filtrado masivo de datos, provocando gran desconfianza.

A lo largo del texto hemos repasados pros y contras, ahora queda en mano de las empresas decidir su implantación paulatina y por supuesto, el correcto uso de los datos.

2021-04-08T16:42:28+02:008 abril, 2021|

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