¿Cómo funcionarán los vehículos inteligentes?

El Internet de las Cosas cada vez está encontrando más aplicaciones. El sector del automóvil no es ajeno a esta revolución y cada vez se encuentran más vehículos inteligentes y conectados circulando por las carreteras de todo el mundo. Pero esto no ha hecho más que empezar. La conectividad total se está abriendo camino para mejorar la seguridad vial gracias a todas las ayudas a la conducción o incluso la autonomía total del vehículo.

Cómo funcionan los coches conectados al Internet de las Cosas

Los vehículos conectados ya son una realidad. Hoy en día hay coches capaces de analizar datos del tráfico, rutas optimizadas y asistencias a la conducción para prevenir accidentes.

Pero los responsables de la industria automotriz saben que esto es solo el principio. Lograr conectar el IoT a los vehículos de manera total aún queda lejos, pero poco a poco se conocen avances.

Un ejemplo son los vehículos que facilitan análisis sobre la conducción y que envían esa información a las centrales de logística para poder conocer cuál es el estado del conductor y del vehículo.

El cambio en el modelo de coches está siendo progresivo. Ya hace más de 10 años que los vehículos, casi de cualquier gama, incorporan sistemas de asistencia al conductor. Tampoco es difícil encontrar modelos que incluyen tecnologías que permiten la automatización de la conducción de manera parcial, como los sistemas de crucero adaptativo, los avisos de salida del carril o que las maniobras de aparcamiento se realicen sin que el conductor tenga que tocar el volante.

Hoy por hoy se está trabajando en el coche autónomo. De hecho ya hay varias marcas que han presentado sus trabajos en este sentido. El vehículo será el encargado de llevar el peso de la conducción y sólo recurrirá al humano al volante en ocasiones excepcionales. Poco a poco esa dependencia del conductor dejará de existir para dar lugar al coche totalmente autónomo. Se estima que eso llegará en el año 2025.

Qué supondrá IoT aplicado a la conducción

Como ya se ha explicado en la introducción, la aplicación del Big Data y los recursos del Internet de las Cosas mejorarán de manera significativa la seguridad vial. El conductor tendrá menos estrés y por ello el número de accidentes disminuirá.

A esto hay que sumarle la mejora del cuidado del medio ambiente. Al contar con todos los datos necesarios los coches autónomos y conectados podrán optimizar la conducción al máximo y ahorrar combustible y energía. Además no se sumarán kilómetros de más de manera innecesaria y se evitarán los atascos.

Por último hay que añadir la mejora de la movilidad en general sobre todo en las ciudades. Los coches conectados podrán evitar las zonas con atascos o cambiar la ruta si hay alguna calle cortada. También serán más eficientes a la hora de encontrar aparcamiento, ya que estando conectados sabrán dónde hay un hueco libre.

La seguridad de los sistemas

Muchos son los que piensan que al conectar los coches estos podrían ser controlados por ciberdelincuentes. Y no es nada extraño porque al fin y al cabo funcionan a través de software y sistemas que pueden controlarse de manera remota. Hoy en día no hay una solución fiable para evitar un hackeo de estos vehículos pero los departamentos de I+D+i de las distintas marcas están trabajando en ello.

De una u otra manera, lo que es seguro es que muy pronto los vehículos inteligentes y conectados circularán por las carreteras. Eso que hace poco parecía de ciencia ficción es ya una realidad. El Internet de las Cosas supondrá muchas revoluciones en nuestro día a día.

2019-08-05T11:44:33+02:002 enero, 2019|
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