Arquitectura de microservicios vs arquitectura monolítica

En la actualidad, el dilema entre la arquitectura de microservicios frente a la arquitectura monolítica responde a necesidades cada vez más importantes por parte de los usuarios profesionales de sistemas digitales. Por ello, es necesario atender a las características de cada tipo de arquitectura para tener claras sus ventajas y desventajas.

Características de cada tipo de arquitectura

Puede decirse sin temor a equivocaciones que la arquitectura monolítica es la menos novedosa de ambas soluciones. Con todo, esta no deja de tener una serie de características que deben ser tenidas en cuenta, ya que durante mucho tiempo ha sido la solución perfecta para muchos expertos.

De forma muy resumida, puede decirse que la arquitectura monolítica es aquella en la que el software se estructura de forma que todos los aspectos funcionales del mismo quedan acoplados y sujetos en un mismo programa. De este tipo de construcción se derivan características como el máximo grado de acople de toda la información necesaria para el rendimiento de un programa cualquiera o la creación de entornos de trabajo muy estratificados pero que no presentan una flexibilidad demasiado alta.

Con todo, la información necesaria para el trabajo de este tipo de sistemas queda alojada de forma estable en un único servidor. Debido a ello no hay separación entre módulos de ninguna clase, por lo que los diferentes estratos de un programa dependen por entero del resto del conjunto.

Una solución mucho más novedosa es la que viene representada por la arquitectura de microservicios. En este caso, el paquete de software ofrecido no se presenta como un producto individual. Al contrario, cada una de sus funciones responde de forma autónoma a las demás, lo que hace que la solución sea más fácil de mantener y que incluso pueda responder con distintos niveles de eficacia dependiendo de la actividad que se genere.

En esta arquitectura, cada proceso o microservicio es un elemento independiente. Esto significa que los cambios en uno de sus elementos no afectan en absoluto a los demás, una característica que ha demostrado ser muy efectiva en determinadas situaciones.

Ventajas y desventajas de la arquitectura de microservicios y de la monolítica

Teniendo en cuenta las características expuestas anteriormente, se puede hablar de una serie de ventajas que sirven para optar por un modelo u otro dependiendo de las necesidades de cada profesional.

Como principal ventaja de la arquitectura monolítica cabe destacarse su eficiencia. El entorno en el que se construyen este tipo de soluciones está muy bien definido y ofrece poco margen a los fallos. Con todo, esta característica también crea entornos muy rígidos que no pueden ser fácilmente actualizables, por lo que su principal ventaja también se convierte en uno de los aspectos más negativos de esta arquitectura.

Para solucionar este inconveniente se dio forma a los microservicios. Como ya se dijo, el profesional encontrará en este tipo de arquitectura un entorno en el que cada elemento es independiente en grado máximo. Por ejemplo, un módulo encargado de la contabilidad de una empresa no tendrá que sufrir en absoluto si hay una modificación en el que está encargado de la gestión de personal, algo que no se conseguía con la rígida arquitectura monolítica.

La eficiencia en la gestión de equipos es también una seña de identidad de los microservicios. Se pueden formar equipos multifuncionales sin demasiado esfuerzo y deshacerlos igualmente, algo que se debe también a la autonomía de cada uno de los modelos de la solución.

En definitiva, plantear el dilema entre arquitectura de microservicios frente a arquitectura monolítica es algo normal en la actualidad, pese a que la primera de ellas ha dado la solución al exceso de rigidez que define a la segunda.

2019-08-05T13:52:58+02:003 mayo, 2018|
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