El Design Thinking y su aplicación en la empresa

¿Qué tienen en común las empresas más punteras en la actualidad? ¿Por qué modelos de negocio que hace 10 años ni siquiera existían, ahora son las que están cambiando el mundo? Hay un denominador común: el Design Thinking o la Cultura del Diseño. Esta metodología que se aplica en los distintos grupos de trabajo en las empresas en plena transformación digital está convirtiéndose en un aliado muy importante para conseguir el éxito.

¿Qué es el Design Thinking?

Los grupos de trabajo que utilizan esta metodología identifican unas necesidades en la sociedad y a partir de ahí comienzan a crear la idea, al igual que trabajan los diseñadores: primero tienen las ideas y después comienzan con la creación del producto que se les ha encargado.

Se trata de un proceso que se centra en las personas y en la resolución de los problemas concretos a los que se enfrentan día a día a través de las conexiones:

  • Entre la empresa y las necesidades de la sociedad para crear productos que den respuesta a esas necesidades. Las compañías que trabajan con esta metodología escuchan a los usuarios para saber qué quieren, qué es lo que les motiva, y a partir de ahí crear las mejores experiencias.
  • De los dos hemisferios cerebrales, el pensamiento creativo y el pensamiento analítico, olvidando el pensamiento deductivo lineal que antes aplicaban las industrias. Hay que ser creativo para solucionar los problemas del entorno, y analítico para poder sacarles un rendimiento empresarial. El pensamiento crítico, la intuición y la creatividad son los tres pilares de la Cultura del Diseño.
  • Entre las personas con diferentes conocimientos, porque en el proceso intervienen los clientes que aportan sus necesidades; los creativos para dar una solución a ese problema planteado; y los perfiles más técnicos en las diferentes áreas para dar forma al producto, conseguir que la sociedad lo conozca y lo perciba como realmente necesario y sacarle rentabilidad económica.

En resumen se puede decir que el Design Thinking es diseñar productos rentables en colaboración con los usuarios.

Aplicación de la metodología en la empresa

Este tipo de metodologías de trabajo deben seguirse de una manera estricta para conseguir los resultados que se esperan. Es necesario que el equipo que participa en el proceso creativo sea sincero y no avanzar por las distintas fases sin haber dado una respuesta convincente en la anterior, pudiendo volver atrás en todo momento si se considera que hay algo que cambiar (hay que recordar que no se trata de un proceso lineal).

1. Empatizar, observar e involucrarse en las necesidades de la sociedad y preguntarse continuamente el por qué y el cómo se podría dar solución a las necesidades planteadas.

2. Definición del problema, lo que se conoce como establecer el point of view (POV) basándose en lo que se ha aprendido de los usuarios y de sus problemas.

3. Generación de ideas sin quedarse solamente en las más obvias. El equipo debe ir más allá planteando soluciones.

4. Prototipado del producto pensando en la resolución del problema. Se trata de que sea palpable, de ver los errores que pueden surgir, sin dedicar demasiado tiempo ni dinero, ni implicarse emocionalmente con las primeras ideas.

5. Evaluación o testeo del producto por parte de los usuarios finales, para conocer cómo será la respuesta, cómo abordará su uso, qué problemas se encontrarán una vez lo tengan en sus manos o si realmente está ayudando a solucionar el problema que se había planteado. En muchas ocasiones después de esto habrá que volver a empezar de cero.

Trabajar con Design Thinking se convierte en una necesidad de las empresas para la supervivencia, al igual que es obligatoria la transformación digital. Seguir aprendiendo sobre esto y aplicarlo en el día a día dará lugar a equipos mucho más competitivos.

2019-08-05T13:41:02+02:0019 julio, 2018|
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