IOP: la evolución del IOT en el sector banca

En la industria tecnológica, todo el mundo conoce el termino IoT, el famoso internet de las cosas, por el que una amplia variedad de dispositivos, más allá de los habituales que se conectaban a internet, como electrodomésticos o vehículos, se conectan a la red y permiten el control automático de esos elementos; también la recolección de millones de datos de los consumidores de esos elementos.

Del IOT al IOP

Dicho esto, el salto de la IoT a la IoP es el paso natural en la industria financiera. Si mi nevera se conecta a internet y me informa de cuantos tomates quedan en la nevera, ¿cuanto tardaremos en pedir que sea la propia nevera la que conecte con el supermercado y sea capaz, no sólo de comprar más tomates, sino también pagarlos?

El Internet de los pagos (de las cosas), en su definición más simple, significa la inicialización y procesamiento de pagos a través de objetos de IoT, como dispositivos portátiles, electrodomésticos o automóviles. Este proceso de pago, es lo que se llama una acción de máquina a máquina (M2M); el humano no es el iniciador principal, aunque se le notifique, justo después de que sus dispositivos inteligentes hacen las compras necesarias.

Actualmente, los servicios de pago están en plena transformación, tanto por la aplicación de la normativa PSD2 y Open Banking, así como por los nuevos métodos de pago a través del móvil, por lo que este, es el siguiente paso; aunque los protocolos y estándares para la regulación de IoP están aún muy verdes y posiblemente deben convertirse en la próxima innovación trascendental en la industria de los servicios de pago.

Retos principales del Desarrollo del IOP

Si hacemos un primer análisis de los elementos a tener en cuenta en el desarrollo de software de IoP, en la industria de servicios financieros, tendríamos que tener en cuenta principalmente:

  • La filosofía del pago, el producto sobre el que estaría diseñado; podríamos hablar de un servicio de pago tradicional, una tarjeta, como si el dispositivo que realiza el pago, hiciese uso del TPV de la tienda donde realiza el pedido (pensemos que le dejamos la tarjeta a nuestro frigorífico); o de una línea de crédito con una facturación fija mensual, una tarifa plana, como están promoviendo los grandes distribuidores o vendedores on-line. Este producto tendría además que tener un seguro, o garantías adicionales que pudieran prever, tanto un error o avería en los dispositivos – que el frigorífico detectase mal lo que nos falta-, como una falta de control humano.
  • El procesamiento de los pagos, el entorno técnico; para lo cual el desarrollo en los dos últimos años de las APIs de consultas y pagos, desarrollados por los bancos para la normativa PSD2, es un avance muy importante; sin embargo, se presentan otros problemas derivados de la autonomía de los dispositivos, como el control de los usuarios, que tienen que poder configurar y personalizar a quien y como se le realiza la compra, el control sobre la propia compra, la resolución de conflictos entre varios dispositivos que intentan ordenar el mismo reabastecimiento, etc… Y la integración del software de los diferentes dispositivos, el del dispositivo que compra, el comercio que procesa la compra y de la entidad financiera que procesa el pago.
  • La seguridad, por supuesto, ya que las preocupaciones de privacidad, seguridad y gobernanza de Internet de las cosas deben resolverse a fondo y luego explicarse a los usuarios potenciales. Este desafío requiere el cumplimiento de las normativas PSD2 sobre seguridad de los pagos electrónicos y la exigencia a la máquina usuaria de combinar, al menos, dos elementos independientes para verificar su identidad para la realización del pago.
  • Transparencia, tanto de los proveedores de pagos, como de las industrias que fabrican los dispositivos, los proveedores del servicio y los comercios. Esta dinámica mueve millones de datos sobre hábitos de consumo personales que son propiedad del usuario y que no pueden ser utilizados de forma fraudulenta. Y cuidado con la posibilidad que nuestros dispositivos traigan ‘de fábrica’ la posibilidad de comprar directamente en un distribuidor exclusivo; sería lo más sencillo, pero lo que también podría generar un monopolio.

En resumen, el internet de las cosas será una de las áreas tecnología de mayor auge durante los próximos años, favorecido en parte por el empujón que dará la implantación del 5G y la industria inteligente. El IOP será el siguiente paso natural del IOT que transformará de seguro nuestras vidas, automatizando tareas hasta ahora manuales para nosotros. Pero para llegar a ese punto deben resolverse primero importantes cuestiones para crear un entorno fiable, seguro y eficaz para satisfacer al 100% las necesidades de los usuarios de esta novedosa tecnología.

2020-11-11T11:15:44+02:0011 noviembre, 2020|
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